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Eliminar vello – historia de la depilación

¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene esta costumbre que tenemos los seres humanos de eliminar el vello de nuestro cuerpo? ¿No sería más norma dejarlo crecer? Lo cierto es que desde los inicios de la humanidad, el hombre ha sentido la necesidad de depilarse por diferentes motivos. Estos motivos han sido religiosos, higiénicos, estéticos y eróticos. Realicemos un breve repaso por la historia de la depilación.

Comencemos por la prehistoria (unos 20.000 a.c.). Ya algunas pinturas rupestres muestran dibujos con hombres con barba y algunos afeitados. En diferentes hallazgos arqueológicos, sobre todo en las tumbas, se han encontrado navajas de piedra y de cobre que servían para eliminar el vello.

En los años 3.000 a.c. los egipcios se depilaban todo el cuerpo por una cuestión de estética. Para eliminar el vello, las mujeres preparaban ungüentos preparados con sangre de animales, tortugas, gusanos o grasa de hipopótamo. También preparaban ceras con azúcar, agua, limón. Los hombres por su parte, usaban navajas hechas de silex, cobre y hierro. Este ritual era obligatorio para los sacerdotes y sacerdotisas para poder ingresar a los templos.

Para los griegos, amantes de la anatomía, un cuerpo ideal era aquel que estaba totalmente depilado, ya que reflejaba juventud y belleza. Los métodos que utilizaban para eliminar el vello abarcaban las velas para quemar los vellos, piedras pómez como abrasivos y ceras fabricadas a base de sangre animal, resinas, cenizas y minerales. También existía una cera depilatoria hecha a base de tierra de Chipre y vinagre.

En Roma la depilación era algo común y de todos los días. Las mujeres también se depilaban el vello púbico en la adolescencia. Los métodos que utilizaban para eliminar el vello incluían las pinzas y las ceras hechas con resinas y brea. Era tan común que generalmente en los lugares públicos como los baños, había lugares específicos para depilarse. También en los prostíbulos había esclavos expertos en depilación que atendías a las cortesanas.
 
Ya en la Edad Media, algunas imágenes muestran la costumbre de eliminar el vello de ciertas partes específicas de la cabeza como las cejas, el nacimiento del cabello, las sienes y las patillas. Esto se hacía para ensanchar la frente. Lo raro es lo que utilizaban para hacerlo: ¡cal viva y arsénico! Lo que no se depilaba demasiado era el resto del cuerpo salvo las axilas y el pubis.

En el Renacimiento esta moda continuó pero ahora utilizando vendas con vinagres y aceites y también pinzas y navajas para eliminar el vello.
En el Siglo XVIII se crea la primera máquina de afeitar que consistía en una cuchilla con un borde de metal para evitar los cortes.
En el Siglo XX King Gillette inventa la primera máquina de afeitar con hojas intercambiables para eliminar el vello.
En 1920, aparece en escena la cera, preparada con  cera de abejas, parafina y resina.
En 1931, nace la primera máquina de afeitar pero eléctrica.

En esta época es donde aparecen las cremas depilatorias. Lo que hacen estos productos es destruir y eliminar el vello atacando la queratina y perturbando el crecimiento.
En 1940, comienza a hacerse cada vez más popular la depilación eléctrica, termólisis y electrólisis que consiste en destruir cada folículo piloso con una pequeña descarga eléctrica guiada a través de una aguja.
 
 En 1958 se descubre el láser. En 1960 que se desarrolla el Láser Rubí, que fue el primero en utilizarse en aplicaciones dermatológicas. Pero fue recién en 1994 que nace el Láser Rubí de alta potencia y con él la depilación láser para eliminar el vello.
De esta manera, a través de los siglos, podemos ver cómo estas ansias humanas por eliminar el vello corporal llevó al hombre a investigar y a superarse para encontrar nuevas y mejores técnicas.