Existe una normativa de la Comisión Europea (CE) que clasifica la tecnología láser en cuatro tipos en función de su potencia y su capacidad para producir daño en la piel y los ojos. Entre 3 B y 4 (la que se utiliza para la depilación permanente), sólo puede manejarla personal médico o sanitario con supervisión médica", explica Juan Ruiz Alconero, médico de Corporación Capilar.
En la práctica diaria, la realidad es diferente. A la hora de comercializar estos aparatos, los fabricantes se los pueden vender a cualquier persona, lo que complica el cumplimiento de la normativa. Según el doctor Ruiz Alconero, el problema es que la depilación láser que no se realiza ni siquiera con la supervisión de un médico tiene lugar en centros que no controla Sanidad, como las peluquerías. "Lo ideal sería que sólo se pudieran vender a los médicos, como ocurre en Estados Unidos", indica el doctor Ruiz Alconero.
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